Visión de Túnel: Debido Proceso y Confiabilidad de la Evidencia

Julio 2020 | Víctor Beltrán Román* | Chile-Estados Unidos

Existen fenómenos propios de otras áreas del conocimiento con una repercusión importante en el mundo del derecho. Uno de ellos es la denominada “visión de túnel”, estudiada a propósito de los sesgos cognitivos en psicología. Por su parte, en el mundo del derecho, la visión de túnel se ha estudiado a propósito de los errores en el sistema de justicia criminal, particularmente como una de las causas que explicaría la condena de inocentes.

En concreto, se trata de un fenómeno psicológico producido por ciertos sesgos cognitivos, que lleva a los actores del sistema de justicia criminal a centrarse en la culpabilidad de un sospechoso, y luego, a seleccionar, filtrar y/o sobreestimar la evidencia disponible en contra de aquel, construyendo de ese modo un “caso para condena”, mientras que al mismo tiempo se ignora o suprime evidencia exculpatoria u otras líneas de investigación favorables.

Entre sus principales consecuencias fácticas, la visión de túnel afecta la manera en que se busca la información (dónde, cómo y qué información); así, más que buscar información, lo que en realidad se busca es obtener confirmación de una idea preexistente (premisa de culpabilidad). Luego, la visión de túnel afecta la manera en que se recuerda la información, de modo tal que siempre se recordará más fácilmente información que apoya la premisa de culpabilidad. En seguida, también se afecta la manera en que se interpreta la información, prefiriendo siempre interpretaciones que confirmen la premisa o idea preexistente, descartando otras posibles interpretaciones. Finalmente, a raíz de la visión de túnel se le da mayor valor o credibilidad a la información confirmatoria del que ésta en realidad tiene, descartando rápidamente informaciones que vayan en contra de esa premisa.

En Chile, el Tribunal de Juicio Oral de Colina en el RIT 1-2019, se pronunció expresamente sobre este fenómeno. Así, el principal motivo absolutorio fue que los policías a cargo del caso fueron afectados por la visión de túnel. En concreto, los investigadores habrían desarrollado su investigación a partir de una idea preconcebida y, desde allí, se centraron únicamente en buscar información que confirmara la premisa de culpabilidad de los acusados. Al mismo tiempo, los investigadores se abstuvieron y omitieron la realización de diligencias investigativas que podían favorecer a los acusados; también, interpretaron de forma defectuosa la información obtenida de las escasas diligencias que realizaron.

Para la litigación, el fallo es interesante en al menos tres sentidos:

En primer lugar, porque en lo normativo, se asoció el enfoque de túnel con una vulneración al “racional y justo procedimiento e investigación” como parte de la garantía del debido proceso en Chile. El fallo explica que, por la manera en que se condujo la investigación, esta se habría transformado en una investigación con serios defectos metodológicos, sesgada e irracional. En definitiva, refuerza la idea de que el debido proceso es un concepto evolutivo.

En segundo lugar, porque la existencia del sesgo afectó necesariamente la calidad y confiabilidad de la evidencia presentada. La sentencia afirma que la información obtenida durante la investigación fue de mala calidad, pues no permitió aclarar puntos oscuros de la investigación, llenándola de dudas.

En tercer lugar, no solo la información y evidencia incorporada al juicio fue considerada poco confiable, sino también los propios investigadores al declarar en el juicio oral fueron valorados como testigos poco fiables, poco objetivos y parciales. Entre otras cosas, por la falta de disposición para responder las preguntas de los defensores y el exceso de respuestas evasivas, amplias, carentes de precisión y detalle. Todo lo cual, a ojos del tribunal, terminó por confirmar el sesgo.

El mayor desafío a la hora de litigar problemas de visión de túnel es que la información que devela la existencia del defecto debe surgir de las propias personas afectadas por él, sean policías, peritos o testigos. En cualquier caso, los litigantes juegan en terrenos complejos a la hora de contra-examinar, por lo que se requiere exhaustiva preparación y conocimiento de cómo opera este fenómeno en la mente humana.


* Autor: Víctor Beltrán Román. Abogado, Licenciado en Ciencias Jurídicas y Sociales Universidad Diego Portales. Máster en Derecho (LL.M.) Universidad de Wisconsin.

Fuentes:

DUCE, Mauricio (2013): “¿Debiéramos preocuparnos de la condena de inocentes en Chile?: Antecedentes comparados y locales para el debate”, en: Revista Ius et Praxis (vol. 19, Nº 1), p. 120-125.

FINDLEY, Keith, SCOTT, Michael (2006): “The Multiple Dimensions of Tunnel Vision in Criminal Cases”, en: Wisconsin Law Review (vol. 291): pp. 291-397.

FUENTES, Claudio, VARGAS, Macarena (2018): Introducción al Derecho Procesal. Nuevas Aproximaciones (Santiago, DER Ediciones), p. 151.

MARTIN, Dianne (2004): “Lessons About Justice from the “Laboratory” of Wrongful Convictions: Tunnel Vision, the Construction of Guilt and Informer Evidence”, en: The Canadian Review of Policing Research (vol. 1), p. 848.

ROACH, Kent (2010): Wrongful Convictions: Adversarial and Inquisitorial Themes, en: North Carolina Journal of International Law and Commercial Regulation (vol. 35), p. 401.

Tribunal de Juicio Oral en lo Penal de Colina, RIT Nº 1-2019, 02 de mayo de 2019.

Copyright © 2019-2020 Abogacía Oral - All Rights Reserved. Políticas y Condiciones
San Diego, California, Estados Unidos de América